lunes, 21 de marzo de 2011

Pirrón, el escéptico

El siguiente fragmento ha sido sacado del libro de Adolfo Carpio, Principios de Filosofía. La historia, sin dudas legendaria, me resultó llamativa.


«Al escepticismo absoluto o sistemático se lo llama también pirroniano porque fue Pirrón de Elis (entre 630 y 270 a. C., aproximadamente) el que lo formuló. Si puede decirse que lo haya formulado, porque Pirrón era un escéptico absoluto, es decir, negaba la posibilidad de cualquier conocimiento, fuera de lo que fuese; y por lo mismo negaba que pudiera siquiera afirmarse esto, que el “conocimiento es imposible”, puesto que ello implicaría ya cierto conocimiento —el de que no sabe nada. Pirrón, por tanto, consecuente con su pensamiento, prefería no hablar, y en última instancia, como recurso final, trataba de limitarse a señalar con el dedo.
Todo esto puede parecer extravagante, y en cierto sentido lo es; pero conviene observar dos cosas. En primer lugar, que Pirrón era hombre íntegro en el sentido de que tomaba con toda seriedad lo que enseñaba, al revés de tantos personajes cuya conducta no tiene nada que ver con sus palabras. A Pirrón hubieron de practicarle dos o tres operaciones quirúrgicas, en una época que no existían los analgésicos; pues bien, Pirrón soportó las intervenciones sin exhalar un solo grito ni emitir una sola queja, ya que gritar hubiera sido lo mismo que decir “me duele”, hubiese sido afirmar algo, algo que su escepticismo le prohibía.»

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