"Leyendo un aburridísimo libro me quedé dormido. Acto continuo, soñé que proseguía mi lectura y el aburrimiento me despertó. Esto se repitió tres o cuatro veces".
En Textos Cautivos, Jorge Luis Borges
sábado, 24 de marzo de 2012
miércoles, 12 de octubre de 2011
Notas autobiográficas
Lo que soy. Una tarde de otoño de 1997 caminaba por calle 59, en forma descendente hacia la avenida 1. En mi mochila llevaba una novelita de Enrique Anderson Imbert. El universo me era desfavorable: una muchacha no me quería. Las hojas de los árboles caían cansadas, mansamente. Ese día supe lo que anhelaba y en lo que, en adelante, anhelaría.
¡Cuidado, conciudadanos! Durante mucho tiempo me quejé de lo desproporcionado de mi soledad. Hoy vivo esta experiencia con la alegría furiosa de un monomaníaco. Deseo abrazar a los transeúntes y besar los zapatos de aquellos a los que antes despreciaba. Apenas puedo reprimir el impulso mientras camino, febril, por las calles de esta ciudad.
domingo, 18 de septiembre de 2011
Fragmento de una carta de Nietzsche a Paul Rée
"No se inquieten por mis arrebatos de mis delirios de grandeza o de mi vanidad herida; y si por casualidad yo mismo alguna vez hubiera de quitarme la vida por dichos afectos, tampoco habría demasiado por lo que llorar. ¡Qué les importa a ustedes, quiero decir a usted y a Lou, mis fantasías! Consideren muy mucho entre ustedes que al fin y al cabo soy ya un medio-inquilino de un manicomio, enfermo de la cabeza, a quien la soledad desconcertó completamente".
domingo, 28 de agosto de 2011
Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

Quisiera comentar, aunque sea de modo desprolijo, el final de "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", como aquí se tradujo el título. Joel y Clementine deciden revivir una historia, aún a sabiendas de cómo terminará. Saben que la relación concluirá en el hastío y, seguramente, en el odio mutuo. Pero a pesar de eso eligen vivirla, eligen vivir el amor con todas sus alegrías y miserias.
En este sentido, quisiera traer a colación un fragmento de "Sobre héroes y tumbas", de Ernesto Sábato, el cual se relaciona directamente con lo expuesto.
«Y aún entonces, ya muerta Alejandra, y después de haber mantenido con ella una relación tan intensa, no alcanzaba a ver con claridad en aquel gran enigma; y se solía preguntar qué habría hecho en aquel segundo encuentro si hubiera adivinado que ella era lo que luego los acontecimientos revelaron.
¿Habría huido?
Bruno lo miró en silencio: "Sí, ¿qué habría hecho?" Martín lo miró a su vez con concentrada atención y después de unos segundos, dijo:
--Sufrí con ella tanto que muchas veces estuve al borde del suicidio.
"Y, no obstante, aun así, aun sabiendo de antemano todo lo que luego me sucedió, habría corrido a su lado."
"Por supuesto", pensó Bruno. "¿Y qué otro hombre, muchacho o adulto, tonto o sabio, no habría hecho lo mismo?"
En este sentido, quisiera traer a colación un fragmento de "Sobre héroes y tumbas", de Ernesto Sábato, el cual se relaciona directamente con lo expuesto.
«Y aún entonces, ya muerta Alejandra, y después de haber mantenido con ella una relación tan intensa, no alcanzaba a ver con claridad en aquel gran enigma; y se solía preguntar qué habría hecho en aquel segundo encuentro si hubiera adivinado que ella era lo que luego los acontecimientos revelaron.
¿Habría huido?
Bruno lo miró en silencio: "Sí, ¿qué habría hecho?" Martín lo miró a su vez con concentrada atención y después de unos segundos, dijo:
--Sufrí con ella tanto que muchas veces estuve al borde del suicidio.
"Y, no obstante, aun así, aun sabiendo de antemano todo lo que luego me sucedió, habría corrido a su lado."
"Por supuesto", pensó Bruno. "¿Y qué otro hombre, muchacho o adulto, tonto o sabio, no habría hecho lo mismo?"
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